Academia y docencia, Economía política, Referencia

MMT Blog 6: ¿Qué es una moneda soberana?

Esta entrada forma parte de una Introducción a la MMT, cuyo índice se encuentra aquí.

Por L. Randall Wray, traducido y adaptado por Daniel Carrera

En semanas recientes, hemos examinado con algo de detalle el enfoque de tres balances desarrollado ampliamente por Wynne Godley. De alguna manera, todo aquello es preliminar para examinar la naturaleza de la teoría monetaria moderna. Además, como muchos de ustedes, sin lugar a duda, ya han podido reconocer, una característica clave de la MMT es su visión de como el gobierno realmente gasta. Empezando con este blog, comenzaremos a desarrollar nuestra teoría de moneda soberana.

De esa manera, en las semanas venideras examinaremos el gasto de gobiernos que emiten su propia moneda doméstica. En primer lugar, presentaremos los principios generales que son aplicables a cualquier emisor de moneda doméstica. Estos principios se aplican a naciones desarrolladas y en vías de desarrollo, independientemente del régimen de tipo de cambio. Posteriormente, analizaremos algunas consideraciones especiales que se aplican a los países en vías de desarrollo. Finalmente, discutiremos las implicaciones del análisis para diferentes regímenes monetarios.

En este blog examinamos el concepto de moneda soberana.

Moneda Doméstica. En primer lugar, presentamos el concepto de dinero de cuenta – el dólar australiano, el dólar americano, el yen japonés, la libra esterlina, y el euro europeo son algunos ejemplos de moneda de cuenta. Las primeras cuatro monedas mencionadas se asocian con alguna nación específica. En contraste, el euro es una moneda de cuenta adoptada por un número de países que se han unido a la Unión Monetaria Europea. A lo largo de la historia, la situación usual ha sido “una nación, una moneda”; a pesar de que ha habido algunas excepciones a esta regla, incluyendo al moderno Euro. Buena parte de la discusión que proviene se enfocará en el caso más común en el que una nación adopta su propia moneda de cuenta, y en el que el gobierno emite una moneda denominada en esa unidad de cuenta. Cuando analicemos los casos excepcionales, como la Unión Monetaria Europea, identificaremos cuidadosamente las diferencias que surgen cuando una moneda se divorcia de una nación.

Note que la mayoría de países en vías de desarrollo adoptan su propia moneda doméstica. Sin embargo, algunos vinculan sus monedas, por tanto, reducen su espacio de política doméstica, como será discutido más abajo. A pesar de ello, dado que emiten su propia moneda, el análisis aquí presentado sobre la moneda de cuenta, se aplica también en dichos casos.

Note también que, siguiendo la discusión al final del Blog 4, reconocemos que los hogares y firmas individuales (e incluso gobiernos) pueden usar monedas extranjeras incluso dentro de su economía doméstica. Por ejemplo, dentro de Kazajistán (y muchos otros países en vías desarrollo) algunas transacciones pueden ocurrir en dólares americanos, mientras que otras se dan en Tenge (la moneda doméstica). Además, los individuos pueden acumular riqueza neta denominada en Dólares o Tenge. Sin embargo, los principios contables que se aplican a una moneda de cuenta todavía se aplicarán (separadamente) a cada una de estas monedas.

Una nación, una moneda. La abrumadora práctica dominante es que una nación adopte su propia y única moneda de cuenta- el dólar americano en EEUU; el dólar australiano en Australia; el tenge kazajo en Kazajistán. El gobierno de la nación emite una moneda (que consiste usualmente en monedas de metal y notas de papel de varias denominaciones) denominadas en su moneda de cuenta. El gasto del gobierno, así como, los pasivos fiscales, tarifas, y multas adeudadas al gobierno se denominan en la misma moneda de cuenta. El sistema judicial evalúa los daños en casos de índole civil, usando la misma moneda de cuenta.

Por ejemplo, los salarios se contabilizan en la moneda de cuenta del país y, en la eventual falta de pago de un empleador, el sistema judicial hará cumplir el contrato laboral y evaluará los daños monetarios que tendrán que ser reembolsados al empleado.

Un gobierno quizás use moneda extranjera para algunas de sus compras, y quizás acepte algunos pagos en moneda extranjera. Quizás pida prestado – emitiendo IOUs- en una moneda extranjera. Usualmente, esto ocurre cuando el gobierno realiza compras de importaciones o cuando está intentando acumular reservas monetarias internacionales (por ejemplo, cuando vincula su moneda). Si bien es importante, esto no cambia la contabilidad de la moneda doméstica. Es decir, si el gobierno kazajo gasta más en Tenge de lo que colecta en impuestos en Tenge, incurre en un déficit presupuestario en Tenge que equivale exactamente a la acumulación de Tenge de los sectores no-gubernamentales a través de su excedente presupuestario (si asumimos un sector externo balanceado, será el sector privado doméstico el que acumule Tenge).

Sostendremos que el gobierno tiene mucha más libertad de acción (llamado “espacio de política doméstica”) cuando gasta e impone tributos en su propia moneda, que cuando gasta o impone tributos en una moneda extranjera. Para que el gobierno kazajo incurra en un déficit presupuestario en dólares americanos, tendrá que pedir prestado por dichos dólares extra. Esto es más difícil que el simple gasto en el sector privado doméstico (a través de la emisión monetaria), que desea acumular algo de ahorro neto en Tenge.

También es importante notar que en muchas naciones existen contratos privados redactados en términos de moneda de cuenta extranjera. Por ejemplo, en algunos países latinoamericanos, así como, en otras naciones en vías de desarrollo alrededor del mundo; es común redactar algunos tipos de contratos en términos de dólares americanos. De igual manera, en varios países es común que se use la moneda estadounidense para pagos de transacciones privadas. De acuerdo a algunas estimaciones, el valor total de la moneda americana que circula fuera de los Estados Unidos, excede al valor total usado dentro de los Estados Unidos. En conclusión, una o más monedas de cuenta extranjeras pueden ser usadas junto con el dinero de cuenta doméstica y la moneda doméstica denominada en dicha unidad.

A veces esto es explícitamente reconocido, y permitido, por las autoridades; mientras que en otras ocasiones es parte del mercado negro que intenta evadir su detección usando una moneda extranjera. Quizás resulte sorprendente conocer que, en el siglo 19, las monedas extranjeras circulaban junto al dólar sin problema en los Estados Unidos. En efecto, el Tesoro de los EEUU incluso aceptaba pagos de impuestos en moneda extranjera hasta mediados del siglo 19.

Sin embargo, actualmente dichas prácticas son extremadamente raras en las naciones desarrolladas que emiten su propia moneda (con excepción de las naciones del euro- pues cada una utiliza una moneda “extranjera” desde la perspectiva de la nación individual). Aun así, no es extraño que en países en vías de desarrollo las monedas extranjeras circulen junto con las monedas domésticas; en ocasiones hasta sus gobiernos están dispuestos a aceptar las monedas del exterior. En algunos casos, los vendedores incluso prefieren la moneda extranjera que la local.

Esto tiene implicaciones para las políticas, como será discutido más adelante.

Soberanía y moneda. Usualmente, la moneda nacional es referida como la “moneda soberana”, es decir, la moneda emitida por un gobierno soberano. El gobierno soberano retiene para sí mismo una variedad de poderes que no se otorgan a los individuos privados o a las instituciones. Aquí nos preocuparemos solamente de aquellos poderes que se asocian al dinero.

Solo, el gobierno soberano tiene el poder de determinar qué moneda de cuenta reconocerá para las cuentas oficiales (como hemos señalado, quizás acepte moneda extranjera para algunos pagos- pero eso es la prerrogativa de los soberanos). Además, solos, los gobiernos soberanos modernos tienen el poder de emitir dinero denominado en su moneda de cuenta.

Si alguna entidad distinta al gobierno intentara emitir dinero doméstico (a menos que el gobierno explícitamente se lo permita), sería acusado de falsificador, con penas severas como castigo.

Adicionalmente, el gobierno soberano impone responsabilidades fiscales (al igual que multas y tarifas) en su moneda de cuenta; y decide como dichas responsabilidades deben ser pagadas- es decir, decide qué aceptará como pago para que los contribuyentes puedan cumplir con sus obligaciones.

Finalmente, el gobierno soberano también decide cómo realizará sus propios pagos- cómo adquirirá bienes o servicios, o como cancelará sus obligaciones (como los pagos de jubilación que debe entregar). La mayoría de gobiernos soberanos modernos realizan sus pagos en su propia moneda y requieren que los pagos tributarios se ejecuten en la misma.

La próxima semana continuaremos con esta discusión, investigando “lo que respalda” al dinero moderno.

1 comentario en “MMT Blog 6: ¿Qué es una moneda soberana?”

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