Academia y docencia, Referencia

MMT Blog 3: Recientes Balances Sectoriales de Estados Unidos: Ricitos de Oro, el Colapso Global y la Tormenta Fiscal Perfecta

Esta entrada forma parte de una Introducción a la MMT, cuyo índice se encuentra aquí.

Por L. Randall Wray, traducido y adaptado por Daniel Carrera

En el blog anterior, tuvimos algo de trabajo pesado. A menos que usted sea economista o un aficionado a la contabilidad, probablemente lo encontró un poco aburrido. Esta semana tomaremos un ligero descanso de la pura contabilidad y aplicaremos lo que hemos visto a un ejemplo del mundo real. Por ahora, los lectores experimentados están familiarizados con el enfoque del New Economic Perspectives (NEP) sobre la Crisis Financiera Global (CFG). Revisitemos la economía “Ricitos de Oro” de Clinton para hallar los inicios de la CFG, usando nuestro enfoque de balance sectorial.

Es importante dejar claro que, lo que viene a continuación, usa nuestra identidad de balances sectoriales, más algo de datos del mundo real, con el fin de proveer una interpretación de las causas de la crisis. Como siempre, las interpretaciones están sujetas a desacuerdos; pero la identidad y los datos no. (Por supuesto, usted puede usar otras identidades y otros datos para su análisis). La próxima semana revisaremos un poco más de contabilidad.

En el 2002, escribí un artículo anunciando que las fuerzas se estaban alineando para producir la tormenta fiscal perfecta. (Noté que en días recientes algunos analistas – incluyendo a Nouriel Roubini – han adquirido esa terminología). A lo que me refería, era a una crisis presupuestaria a nivel local. Ya había reconocido que la economía en ese entonces se encontraba en una burbuja, conducida por lo que percibí que era un déficit de gasto insostenible del sector privado – que había estado gastando más de lo que tenía desde 1996. Como ahora sabemos, lo anticipé muy pronto – el sector privado continuó gastando más de sus ingresos hasta 2006. Entonces la economía entró en crisis – por causa de dichos excesos. Lo que no había entendido hace una década, era cuan depravado se había convertido Wall Street. Dejó que la burbuja de deuda siga a través de todo tipo de fraudes de prestamistas; ahora estamos viviendo las secuelas de aquello.

Aún así, vale la pena regresar al periodo llamado “Ricitos de oro” (desde mediados a finales de los 1990s, calificado como “bueno”, con crecimiento suficiente para mantener el desempleo bajo, pero no tan alto para causar inflación); para ver porqué todavía algunos políticos y economistas fallan. Como dije en ese artículo previo,

Es irónico que el 29 de junio de 1999, el Wall Street Journal haya publicado dos artículos, uno sosteniendo que los excedentes fiscales paliarían la deuda nacional y se añadirían al ahorro nacional – y otro preguntándose por qué el ahorro privado tenía saldo negativo. Un gráfico mostrando el ahorro privado y los déficits/excedentes del gobierno sostenía “A medida que el gobierno ahorra, la gente gasta”. (La página frontal del Wall Street Journal se adjunta abajo). Casi nadie en ese tiempo (¡o desde ese tiempo!) reconoció la relación necesaria entre estos dos, relación que está implícita en las hojas de balance agregado. Desde la caída de la economía, que empezó al final de los 2000, la hoja de balance del gobierno se ha revertido hacia un déficit que alcanzó el 3.5% del PIB el último trimestre, mientras que el balance financiero del sector privado alcanzó una mejora y el déficit se ubicó en el 1% del PIB. Tanto como el balance de los pagos de déficit permanezcan en un rango del cuatro a cinco por ciento del PIB, no se puede lograr un excedente en el sector privado hasta que el déficit del presupuesto federal se eleve más allá del 5% del PIB (como veremos en un momento, los gobiernos locales continuarán buscando excedentes agregados, aumentando el tamaño necesario del déficit federal). Durante una recesión, el sector privado normalmente consigue un excedente de al menos el 3% del PIB; lo que significa que, dado nuestro déficit comercial, el déficit del presupuesto federal se elevará a un 7% o más si una recesión profunda se aproxima. En ese punto, el Wall Street Journal sin lugar a dudas castigaría: “El gobierno gasta a medida que la gente ahorra”, ¡llamando a una postura fiscal más apretada para incrementar el ahorro nacional!

Observando la esfera internacional, se puede notar que el Ricitos de Oro estadounidense no fue el único con esas características. Los balances públicos en la mayoría de países de la OCDE se ajustaron considerablemente en la década pasada – al menos en parte siguiendo los lineamientos del Consenso de Washington (y para Europa, siguiendo los Criterios de Maastricht). (Japón, por supuesto, se mantiene como la deslumbrante excepción – tuvo grandes excedentes presupuestarios al final de los 1980s, antes de colapsar en una prolongada recesión que aniquiló los ingresos del fisco y provocó un déficit cercano al 9% del PIB). Unos balances públicos ajustados implicaron un deterioro de los balances del sector privado. A excepción de las naciones con excedente comercial, los sectores públicos más ajustados implicaron necesariamente balances privados más frágiles. En efecto, Canadá, el Reino Unido y Australia, alcanzaron un déficit del sector privado en algún punto cercano al inicio del nuevo milenio. (Fuente: L. Randall Wray, “The Perfect Fiscal Storm”, 2002).

Revisitemos a “Ricitos de Oro” y veamos que lecciones podemos aprender de “ella”, para entender la Crisis Financiera Global que empezó en 2007. Como ahora sabemos, mis proyecciones de corto plazo que predicen la caída de Ricitos de Oro hacia una recesión, no fueron tan malas; pero las proyecciones a mediano plazo estaban fuera de lugar. El déficit de Bush en efecto se elevó al 5% del PIB, ayudando a que la economía se recupere. Pero entonces, el sector privado tuvo un retroceso y alcanzó grandes déficits, a medida que el fraude de los prestamistas alimentaba un boom inmobiliario, así como, un boom de consumo (financiado por préstamos de patrimonio de vivienda). Mire el gráfico abajo (gracias a Scott Fullwiller). Note usted que hemos dividido cada balance sectorial para el PIB (dado que dividimos cada balance para el mismo número- el PIB- esto no cambia las relaciones; simplemente “escala” el balance). Esta es una conveniente escala que usualmente utilizaremos en nuestra Introducción. Debido a que muchos datos macroeconómicos tienden a crecer en el tiempo, graficarlos se vuelve más fácil al dividirlos por el PIB (y en vez de lidiar con billones de dólares – ¡eso son muchos ceros! –  los expresamos como un porcentaje del gasto total).

Este gráfico muestra una “imagen espejo”: el déficit público desde 1980 hasta los años de Ricitos de Oro, es el espejo del excedente del sector privado doméstico, más nuestro déficit de cuenta corriente (mostrado como un número positivo, ya que refleja un balance positivo de la cuenta de capital- el resto del mundo tiene un balance financiero positivo en contra de nosotros). (Note que el gráfico confirma lo que aprendimos en el Blog #2: la suma de los excedentes y déficits, entre los tres sectores, tiene que ser igual a cero). Durante la administración de Clinton, a medida que el presupuesto gubernamental conseguía un excedente, era el déficit del sector privado el que reflejaba la imagen espejo de dicho excedente, más el déficit de cuenta corriente.

Esta imagen espejo es lo que el Wall Street Journal ha fallado en reconocer – y lo que casi nadie reconoció, a excepción de los seguidores del enfoque de la Teoría Moderna, así como, los investigadores del Instituto de Economía Levy, que usaron la aproximación del balance sectorial de Wynne Godley’s para entenderlo.  Después del colapso financiero, el sector privado doméstico alcanzó bruscamente un mayor excedente (que es lo usual en recesión), el déficit de cuenta corriente disminuyó (ya que los consumidores adquirieron menos importaciones), y el déficit presupuestal creció mayoritariamente porque la recaudación fiscal colapsó debido a la caída de las ventas domésticas y el empleo.

Desafortunadamente, de la misma manera en que los hacedores de política pública aprendieron la mala lección de un superávit fiscal en la administración Clinton – pensando que los excedentes del presupuesto federal eran buenos mientras que, de hecho, eran la otra cara del déficit de gasto del sector privado- ahora están aprendiendo la mala lección de la crisis global después del 2007. Se han convencido a ellos mismo de que todo era culpa del libertinaje del sector público. Esto, en consecuencia, ha llamado a reducciones del gasto público (y, aunque menos usual, incrementos de impuestos), para reducir los déficits presupuestarios en muchos países alrededor del mundo (en Estados Unidos y el Reino Unido, notablemente).

La realidad es distinta: los excesos de Wall Street condujeron a tanta deuda del sector privado, que trituraron la economía y redujeron los ingresos tributarios del gobierno. Esto causó un incremento escandaloso de los déficits del gobierno federal. Como emisor de moneda soberana, el gobierno federal no enfrenta restricciones de solvencia (el lector tendrá que recordar esto último – es la temática de algunos Blogs por venir de esta Introducción). Sin embargo, la caída afecta los ingresos locales y estatales. Por tanto, ellos respondieron recortando gasto, despidiendo funcionarios y buscando fuentes de ingreso.

La tormenta fiscal que destruyó los presupuestos gubernamentales, es la misma que creo los déficits presupuestarios federales que se muestran en el cuadro de arriba. Una economía no puede perder cerca del 8% de su PIB (debido a los recortes en gasto de los hogares, firmas y gobiernos locales y estatales) y cerca de 8 millones de plazas de empleo, sin tener un impacto negativo sobre los presupuestos del Estado.  Como nunca antes, lo ingresos tributarios colapsaron. Los déficits del gobierno a nivel federal, estatal y local no caerán hasta que se alcance una recuperación robusta – finalizando la tormenta fiscal perfecta.

Una recuperación robusta, en general, reduce el déficit presupuestario del gobierno, a la par que el sector privado reduce su excedente presupuestario. Es probable que nuestro déficit de cuenta corriente crezca un poco cuando nos recuperemos. Si quisiera adivinar como nuestra “imagen espejo” en el gráfico de arriba se vería después de la recuperación económica, diría que nos acercaremos a nuestro promedio de largo plazo: un excedente del sector privado del 2% del PIB, un déficit de cuenta corriente del 3% del PIB y un déficit fiscal del 5% del PIB. En nuestra ecuación simple se vería así:

Balance Privado (+2) + Balance Gubernamental (-5) + Balance Comercial (+3) = 0

¡Y, por tanto, volvemos al concepto del cero!

2 comentarios en “MMT Blog 3: Recientes Balances Sectoriales de Estados Unidos: Ricitos de Oro, el Colapso Global y la Tormenta Fiscal Perfecta”

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