Banqueros, Economía política

Banco del Pacífico: crónica sobre los intereses y presiones para la venta del segundo banco más grande del país

Días atrás, el proceso de valoración y venta del Banco del Pacífico volvió a hacer noticia al revelarse que la Corporación Financiera Nacional (CFN), entidad estatal dueña de las acciones del banco, mantiene el proceso en reserva a pesar de no poseer base legal para ello. No obstante, no se puede dejar de analizar este hecho fuera del contexto más amplio: ¿qué implica y por qué la insistencia en que el estado ecuatoriano se deshaga del segundo banco más importante del país?

El segundo banco más grande del país al servicio del ahorro y la inversión

El Banco del Pacífico no es en estricto sentido un banco público. Es un banco privado en manos públicas desde la década de los 90 que desde hace unos años ha servido como una herramienta dinamizadora para la política económica. ¿Hace mal el Estado en tener un banco privado a su servicio? Este punto puede ser un sujeto de discusión teórica y dónde pueden aflorar muchos puntos de vista. No obstante, si nos remitimos al sentido de la política económica, que está recogida en la Constitución, el Estado no solo tiene la posibilidad de incidir en la política crediticia sino que tiene la obligación de hacerlo mediante la promoción del ahorro interno y su canalización hacia la inversión productiva en el país (y sobre todo NO en paraísos fiscales, ¡dicho sea de paso!). El artículo 338 de la Constitución dispone lo siguiente:

El Estado promoverá y protegerá el ahorro interno como fuente de inversión productiva en el país. Asimismo, generará incentivos al retorno del ahorro y de los bienes de las personas migrantes, y para que el ahorro de las personas y de las diferentes unidades económicas se oriente hacia la inversión productiva de calidad.

El Estado, entonces, tiene la obligación constitucional de utilizar las herramientas de política económica a su disposición para dinamizar la política crediticia enfocada al cuidado del ahorro de los ecuatorianos y ecuatorianas y para canalizarlo a la inversión en el país (insisto, no a la inversión especulativa en paraísos fiscales). En ese sentido, el Banco del Pacífico ha jugado un rol fundamental para colocar crédito.

El Pacífico es hoy en día el segundo banco más importante del país, solamente superado por el Banco del Pichincha. En los últimos diez años pasó de ser el tercero al segundo puesto, superando al Banco de Guayaquil. El Pacífico tiene un cartera de crédito de USD 4.068 millones. No obstante, en este punto es importante hacer algunas puntualizaciones críticas. A través de los años el Banco del Pacífico ha mantenido un fuerte componente de crédito de consumo (tarjeta de crédito) en la línea de lo que suelen preferir los bancos privados. En otras palabras, la tarjeta de crédito sobre todo cuando viene acompañada de altas tasas de interés, es en buen negocio para los banqueros. De hecho, la cartera de consumo del Banco del Pacífico es la que más ha crecido en los últimos años en comparación con el resto del sistema financiero del país. En buena medida esto se dio durante la administración de Efraín Vieira que estuvo a cargo del banco desde 2013 y renunció hace poco. Vieira se hizo cargo del Pacífico luego de ser el primer gerente del BIESS. Sin embargo, su amplia trayectoria en banca privada la hizo justamente en el sector de las tarjetas de crédito: fue Gerente General de Pacificard S.A., Vicepresidente Regional de Diners Club. S.A. y Presidente del Directorio de Datafast.

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Efraín Vieira, Gerente del Banco del Pacífico 2013 – 2020 Foto: El Comercio

Sin desconocer que es necesario e importante que existan segmentos de crédito de consumo, el problema es el exceso ya que guarda relación con el sobre-endeudamiento de las personas y además puede destinarse a consumos suntuarios. Para una economía como la del Ecuador, desde un punto de vista de la gestión de la liquidez, el exceso de consumo suntuario importado no ayuda a favorecer la producción local y además se suma a la salida de dólares en un sistema sin moneda propia. En este sentido, el Observatorio de la Dolarización ha sido insistente, entre otras cosas, en la necesidad de revisar la política de tasas de interés para privilegiar los segmentos de crédito que ayudan a la producción y consumo local. Así mismo, la política crediticia debería evitar la salida excesiva de divisas, tema fundamental para un país sin moneda propia. De no venderse el Pacífico, una decisión alineada con los objetivos de desarrollo que necesita el país sería promover que el banco genere mayor colocación de crédito en los segmentos productivos más que en consumo (tarjeta de crédito). De la mano con esto, una revisión de la política de tasas de interés y de incentivos a la colocación de crédito es urgente.

Pasemos ahora a hablar de los depósitos y otros indicadores: el Banco del Pacífico posee depósitos del público (total de obligaciones) por USD 4.423 millones de los cuáles, los depósitos a la vista corresponden a USD 2.496 millones. El Pacífico es además el más solvente de los grandes bancos privados (indicador de solvencia de 15%) y posee morosidad de 2,57%.

A continuación algunos datos clave para entender la importancia sistémica del Banco del Pacífico:

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Fuente: Superintendencia de Bancos del Ecuador (Estado de Situación de los Bancos Privados a Julio 2020)

Para ponerlo en términos muy sencillos: a través de los últimos años, al Banco del Pacífico le ha ido cada vez mejor. En sus últimas declaraciones, el actual Presidente del Directorio de la Corporación Financiera Nacional, Roberto Dunn, lo dice claramente: el Pacífico es un banco de lujo y funciona con los mejores estándares. De hecho, y más allá de las directrices del gobierno de turno, Dunn parecería no estar tan convencido de la venta al decir que todavía “no es algo seguro”. En todo caso, es importante entender lo siguiente: el Banco del Pacífico es una entidad eficiente en términos financieros. Al mismo tiempo, ha precautelado los intereses de sus depositantes mientras ayuda a cumplir objetivos de política económica para el país. Esto debe quitarles el sueño a los dogmáticos que promulgan que el estado no debe meterse en la economía.

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Roberto Dunn, en Radio Democracia: “el Banco del Pacífico es un banco de lujo”

¿Por qué vender el Banco del Pacífico? una historia de motivaciones explícitas y… no tan explícitas

Si el banco funciona bien y es a la vez una herramienta útil para el Estado, las justificaciones para deshacerse de él pueden organizarse en tres aristas. Por un lado, está la necia ortodoxia que promulga separar tajantemente lo privado del estado, privilegiando a lo primero. Pero como se discutió arriba, vender una entidad que funciona bien haciendo convivir sus intereses de banco privado y la política pública, no tiene sentido alguno por más que les quite el sueño a varios economistas que promulgan un mal digerido y fanático liberalismo.

Por otro lado, está la idea de que hay que vender todo lo que se pueda cuando al estado tiene urgencias fiscales. En este punto, una crítica sensata y no dogmática debe plantear si es mejor vender una entidad que funciona bien por tener algo de liquidez al corto plazo en detrimento de lo que puede representar el activo en el mediano-largo plazo. Además, hay que destacar que los momentos de crisis no son nunca el buen momento para vender un banco. El mismo Riesgo País influye en la tasa de descuento que usan los bancos de inversión para valorar las empresas a ser privatizadas o los activos a ser vendidos. Incluso en el caso de entidades que funcionan bien, su valoración tiende a bajar considerablemente beneficiando a los eventuales compradores que suelen ser ricos y poderosos. Como decía en Premio Nobel de Economía de 2015, Angus Deaton: “las crisis están fabricadas para beneficiar a los más ricos”.

Hablando de ricos y poderosos, el tercer tipo de justificación para vender el Banco del Pacífico obliga a hacer una lectura de economía política de los dos puntos anteriores y es quizá lo que los tomadores de decisión evitan abordar (a veces de buena fe y a veces con conflictos de interés). Más allá de dogmas liberales y más allá de las urgencias fiscales, hay que preguntarse ¿a quién realmente le interesa que el banco se venda y quiénes son los interesados en hacerse con el mismo? En esta lectura de economía política siempre entran en conflicto los actores estatales que ven al Pacífico como una herramienta potente para la política económica y los actores que buscan que pase al sector financiero privado: los propios banqueros ecuatorianos, capitales extranjeros y nunca puede faltar el permanente rol del Fondo Monetario Internacional (FMI) en estos asuntos.

La venta del Pacífico aparece en la agenda fondomonetarista en 2003

No es una novedad que el Pacífico ha sido apetecido por los grandes poderes económicos a quienes disgusta que el Estado tenga un banco privado con capacidad de contrarrestar su poder. El FMI, aunque debería hacer todo lo contrario, siempre ha estado en la línea de los grandes poderes económicos en el mundo. En la Carta de Intención que suscribió el Ecuador con el FMI en el año 2003, el compromiso número 19 del acuerdo crediticio habla de “privatizar el Banco del Pacífico”.

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En esta Carta de Intención fue suscrita por el Gobierno de Lucio Gutiérrez donde los firmantes  fueron Mauricio Pozo, Ministro de Economía de la época y Mauricio Yépez como Presidente del Banco Central. Como sucede hoy en día, en la época de Gutiérrez la valoración que realizó el Banco Francés BNP Paribas no se relevó. Actualmente y a pesar de haber hecho todo lo contrario en su gobierno, Gutierrez – nuevamente candidato presidencial- critica el secretismo del proceso actual. En todo caso, el proceso de la época de Gutierrez quedó trunco, como su periodo de gobierno. No obstante, los intereses para que el banco pase a manos de un accionista privado volvieron a emerger años después.

El Pacífico en la Revolución Ciudadana:  una potente herramienta de política económica amenazada por la urgencia fiscal

Comprar el segundo banco del país no solo le quita al estado una herramienta sino que permitiría generar una mayor concentración del poder financiero. Guillermo Lasso, candidato presidencial y eterno dueño del Banco de Guayaquil, –aunque lo niega reiteradamente– ha buscado la manera de hacerse con el Pacífico desde 2009. En ese año en el que el gobierno de turno del ex presidente Rafael Correa, por primera vez, evaluó la posibilidad de venta del Pacífico que en aquel entonces era el tercer mejor banco del país:

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El proceso no progresó nuevamente mientras que el gobierno del Presidente Correa utilizó frontalmente el Pacífico como herramienta de colocación de crédito. Además de lo mencionado anteriormente, el banco asumió la cartera educativa del desaparecido Instituto Ecuatoriano de Crédito y Becas (IECE) y además ha participado en operaciones de mercado de valores para la gestión de liquidez con títulos estatales.

No obstante, la venta del Pacífico ha tenido conquistas que no son menores. Su subsidiaria en los EEUU (Pacífico National Bank de Miami), fue finalmente vendida por USD 41.9 millones en un proceso que culminó en Noviembre de 2014. Este valor era cercano al valor patrimonial de la entidad al momento lo que no considera los intangibles y los retornos esperados de una entidad valiosa como un banco que funciona bien. Sin embargo, entre otro intangibles, la subsidiaria poseía una licencia para operar en todo el territorio de los EEUU. Solamente esta licencia que le daba un valor extraordinario a la subsidiaria que lamentablemente no se recogió en una transacción por un valor cercano al patrimonio.

El impacto de la crisis económica que arrancó a finales de 2014, revivió las urgencias fiscales para el estado ecuatoriano. Entre otras medidas, el ex Presidente Correa anunció la venta de una serie de empresas públicas en su informe a la nación de 2016 además haciendo alusión a la venta del Pacífico. Este proceso no prosperó, quedando en manos del gobierno actual decidir sobre la suerte del segundo privado banco del país.

La venta del Pacífico desde fines de 2017: nuevamente en la ruta de la austeridad fondomonetarista

Si en el pasado los avances fueron puntuales (aunque no menores), desde finales de 2017, empiezan a confluir una serie de elementos que “favorecen” la venta del Banco del Pacífico. El gobierno del Presidente Moreno ha exacerbado un escenario de catástrofe económica que no se explica solamente por el difícil contexto de la economía mundial de hace algunos años. En realidad la situación económica que vive el país desde finales de 2017 está influenciada por  una serie de decisiones que crearon un escenario que justifique la entrega de la agenda económica el FMI partir de marzo de 2019. Una deliberada ruta hacia el ajuste fondomonetarista. Esta agenda económica incluye una serie de privatizaciones (que ahora se ocultan bajo el nombre de “monetizaciones”) y de venta de activos del Estado incluyendo el Banco del Pacífico.

En el contexto de la “ruta al paquetazo fondomonetarista” así como considerando que los poderes económicos (sobre todo de la sierra ecutoriana) están más presentes en la formulación de la política económica, el Banco del Pacífico Panamá fue vendido en 2018 a un grupo de inversionistas que incluyen al banquero de larga data y ex gerente del Banco Pichincha, Fernando Pozo, y al  empresario Michel Deller, Presidente del Club de fútbol Independiente Del Valle. De acuerdo al Diario El Comercio, la valoración estuvo a cargo de la consultora ecuatoriana Humboldt Management y la multinacional británica Ernst and Young. Ambas arrojando una valoración por debajo del valor patrimonial proporcional de la subsidiaria.

Humbold Management fue fundada y es presidida por Santiago Caviedes, quien fue viceministro de Política Económica en 2010 y viceministro de Economía entre 2018 y 2019 durante la gestión del actual Ministro Richard Martínez. De acuerdo al perfil de Caviedes en el sitio web de Humboldt Management, además él participó en la negociación del Acuerdo del Ecuador con el FMI en 2019.

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De izq. a der.: Santigo Caviedes, Richard Martínez y Esteban Ferro. Fuente: Ministerio de Economía y Finanzas

Por su parte, Ernst and Young, es la banca de inversión a cargo de la valoración y acompañamiento de la privatización de la Corporación Nacional de Telecomunicaciones del Ecuador (CNT). Recientemente, Ernst and Young se ha visto involucrada en el escándalo de la empresa de pagos en línea Wirecard que quebró semanas atrás en el marco de un escándalo por haber inflado sus cuentas mediante el uso de fondos ficticios en las Islas Filipinas. La auditora de cuentas de Wirecard es Ernst and Young lo que le pone en el centro de uno de los mayores escándalos después del colapso de Enron donde una asesora contable Arthur Andersen estuvo en el corazón del fraude  al haber alterado los balances de Enron.

El Banco del Pacífico en la época del Covid19

La crisis sanitaria del Covid19 agravó la situación económica que ya vivía el país. Más aún cuando la respuesta gubernamental, en contrasentido con lo que hace el mundo, antepone nuevamente los intereses de los grupos económicos a la vida de las personas: privilegia el pago de la deuda externa y las apuestas especulativas su equipo económico.

No debería sorprendernos que, como parte de ese contrasentido y mentando la urgencia fiscal, el gobierno acelera su política de “monetización” y venta de activos. Ciertos voceros de gobierno han sido frontales al respecto. En marzo de 2020, en medio del peor momento de la pandemia, el Ministro de Energía, René Ortiz, declaró que aprovecharán la coyuntura para monetizar lo que está pendiente.

De acuerdo a la Corporación Financiera Nacional, el proceso de valoración se vio afectado por la crisis sanitario y económica pero estaba prácticamente listo. El ilegal secretismo del proceso, como ya conocemos, ha sido denunciado por la veeduría del Consejo de Participación Ciudadana y uno de los consejeros de esta entidad. Por su lado, la Asamblea Nacional resolvió que se desclasifique la información y ha exigido transparencia. De momento, hasta aquí llega la crónica, quizá incómoda, de por qué hay tantas presiones para que el estado se deshaga de una entidad que funciona muy bien como banco privado y, a la vez sirve (¡y podría servir más!), como una potente herramienta de contrapeso sistémico y de política económica.

2 comentarios en “Banco del Pacífico: crónica sobre los intereses y presiones para la venta del segundo banco más grande del país”

  1. La solución es simple…. Dejemos que estos hagan sus negociados con el Banco Pacífico… El próximo gobierno que va a ser del pueblo les expropia y les da cárcel a todos los involucrados deshonestos. Viendo este futuro para ellos y sus compinches…. Ya es cuestión de ellos si se la juegan.

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  2. Excelente análisis, se debe suspender el proceso de venta del Banco Pacífico por cuanto esta entidad financiera sirve como un elemento en la política económica y del Régimen de Desarrollo estabecido en la Constitución de la República del Ecuador.

    No obstante, en caso que se proceda con la venta, no es momento adecuado para la valoración del Banco Pacífico, por cuanto en la actualidad, los activos pierden su valor, pero las obligaciones se mantienen, situación que generaría pérdidas al estado ecuatoriano.

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