Banca y crédito, Banco Central, Economía política

El Banco más seguro del Ecuador (para los ecuatorianos)

Ecuador cuenta con 28 bancos, 24 de ellos son privados (entre ellos el Banco del Pacífico), 3 de ellos son banca de desarrollo (BanEcuador, BEDE, BIESS). Adicionalmente tenemos a dos corporaciones financieras (CFN y CONAFIPSE).

Curiosamente, el banco más seguro del Ecuador no se encuentra dentro de ninguno de ellos. El banco más seguro del Ecuador, por diseño, es el Banco Central del Ecuador.

Y así es en todos los países.

La perspectiva de un banco privado

Cuando un cliente deposita dinero en un banco privado, este se compromete a devolver este dinero, o dejarlo disponible para hacer transferencias. El banco juega un poco con los tiempos en los que los depositantes retiran el dinero en efectivo para dar crédito a otras personas, que a su vez se convierten en depositantes. Mientras más transacciones se realizan de forma electrónica, y menos se retira en efectivo, más créditos y de mayor valor puede dar el banco. Pero siempre estará sujeto a aquellos que retiran su dinero en efectivo. Para precautelar que se pueda cumplir con estos retiros en efectivo la mayoría de legislaciones del mundo requieren de un “encaje” prudencial, que constituye un depósito de parte de los bancos privados en el banco central.

Si un banco no puede cobrar los préstamos otorgados a tiempo para honrar los depósitos, se declara insolvente. Si puede cobrar los préstamos, pero durante un periodo los retiros de sus depósitos le dejan sin efectivo, este banco presenta problemas de liquidez y transa sus activos con otros bancos o con el mismo banco central para solucionar este problema. Si el banco privado se encuentra insolvente, encontrará dificultades para resolver sus problemas porque no contará con activos para transar con otros bancos o con el banco central.

¿Puede un banco central ser insolvente?

Por diseño y construcción, un banco central no puede ser insolvente ni ilíquido en su propia moneda, ni tampoco con sus residentes.

De hecho, en un país con moneda fiduciaria, un banco central puede emitir cuanta moneda requiera para cubrir sus obligaciones, teniendo como única limitación el que estas obligaciones puedan estar denominadas en una moneda extranjera. En el caso de los emisores de monedas de reserva internacional (la FED y el ECB), esta última limitación es prácticamente inexistente.

Inclusive cuando no se cuenta con una moneda propia, como en el caso de Ecuador, el Banco Central mantiene su capacidad de emisión para transacciones nacionales a través de expansiones de su balance, que incluyen moneda fraccionaria, inversión doméstica y operaciones bancarias.

Los bancos centrales no se encuentran sujetos a los mismos riesgos que un banco comercial o de inversión, por eso ningún banco central se encuentra obligado, ni siquiera llamado, a cumplir con las normas de Basilea, que es una regulación internacional de referencia para bancos.

Cuando el banco central genera un depósito en una cuenta ecuatoriana aumenta sus pasivos, pero puede generar un activo por igual valor o respaldarlo con su patrimonio. Puede generar activos, virtualmente incobrables, y asumirlos dentro de su hoja de balance sin riesgo. Muestra de ello es que los bancos centrales no tienen problema en asumir los activos basura (o tóxicos) de los bancos comerciales, por ejemplo, durante la crisis de finales de la década pasada, ni tampoco tienen problema en operar durante largos periodos con patrimonio negativo. Esto no le representa mayor problema mientras sea una herramienta para garantizar la liquidez interna de la economía en su conjunto. La liquidez interna es la que permite seguir consumiendo, seguir produciendo y que la demanda interna pueda sostener la economía en casos de imprevistos externos (como la caída de los precios del petróleo).

¿Quiénes son los depositantes?

Los despositantes de los bancos privados son todo tipo de personas naturales y jurídicas. Si una de estas personas naturales o jurídicas publica, con suposición o certeza, que un banco tiene problemas de liquidez o solvencia, se encuentra cometiendo un delito, porque esas declaraciones tienen un gran potencial de generar, por sí mismas, problemas de liquidez o solvencia. Esto ya ha sucedido en el pasado.

En el caso del Banco Central del Ecuador, los depositantes son básicamente tres: los bancos privados, la banca de desarrollo y el gobierno en todos sus niveles.

Cuando los bancos privados manifiestan públicamente sus dudas acerca del manejo, liquidez o solvencia del Banco Central, no se les imputa ningún delito debido a que ninguna de estas manifestaciones generan un peligro real para el Banco. Como vimos en el anterior apartado, un banco central no tiene ni obligación ni interés en cumplir las normas de Basilea, ni tiene problema alguno en manejar un patrimonio negativo durante varios años.

Advertencia

Aunque el Banco Central nunca pueda tener un fenómeno de falta de solvencia con respecto a los residentes de su país, ciertamente puede caer en falta de solvencia con respecto a los no residentes.

En la economía doméstica, incluso en casos de falta de efectivo, los otros medios de pago (cheques, tarjetas de débito, transferencias electrónicas) siguen disponibles y plenamente respaldados.

Con los acreedores internacionales es distinto, el banco central sólo puede hacer uso de sus activos en el exterior para cumplir con estas obligaciones, sin poder acceder a la expansión de sus balances descrita anteriormente. De allí la preocupación por los niveles de reservas internacionales y la salida de divisas.

Por esta y otras razones, se explica que en este Observatorio seamos firmes y persistentes en procurar la difusión de estos temas al público y recomendar la incorporación de medidas de control de capitales.

Si bien el Banco Central puede encontrarse incapacitado para cumplir sus obligaciones con los no residentes, los bancos centrales encuentran a la mayoría (o la totalidad de sus activos) protegidos de cualquier tipo de embargo conforme la “Convención sobre las inmunidades jurisdiccionales de los Estados y de sus bienes” y por legislaciones nacionales que garantizan esa inmunidad; estas legislaciones ya han protegido a bienes de otras naciones frente a especuladores internacionales.

De esta manera, mientras que dudar de la capacidad de un banco privado para cumplir con todas sus obligaciones no es más que un ejercicio de prudencia (similar al banco cuando duda de la capacidad de pago de sus clientes de crédito), no hay argumento por el que un ecuatoriano pueda dudar de la capacidad del Banco Central para cumplir con todas sus obligaciones nacionales.

Esto tiene una consecuencia práctica: cuando una entidad ecuatoriana tiene entre sus activos a obligaciones emitidas por el Banco Central, tiene este patrimonio plenamente garantizado, por lo que no cabe generar ningún tipo de especulación o suspicacia respecto a la salud financiera de la entidad tenedora.

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